MEGALÓPOLIS
Por Arturo Suárez Ramírez (CEPROVYSA)
*Reprobado ¡ay sí, la educación! PALABRAS MÁS / LATITUD
Como regla general, cuanto más extravagante es una cosa, menos
misteriosa suele resultar. Sherlock Holmes
Hace ya algunos años, el entonces presidente Andrés
Manuel López Obrador nos recetó aquello de que no hay que ser aspiracionista,
que basta vivir con un par de zapatos y un traje, en la justa medianía. También
criticaba a los gobiernos del pasado por haber estigmatizado a los ninis, que
ni estudian ni trabajan. Aquella política, poco a poco, nos va pasando la
factura en el nivel académico de los más jóvenes que cursan sus estudios en el
sistema público.
En descarga de la 4T, hay que decir que la pandemia y el
encierro hicieron su trabajo y, desde que terminó, se hablaba de un atraso de
por lo menos diez años. Pero, como dijo el Pejelagarto, aquello cayó como
anillo al dedo, porque habían prometido que el nivel se elevaría y resulta,
tristemente, que estamos peor, según la prueba PISA.
¿Recuerda usted, estimado lector, aquel pasaje de la
maestra Ana María Prieto, quien, el 16 de agosto de 2023, intentando explicar
el individualismo, bailó y terminó siendo objeto de burlas? Intentaban decir
que no era importante sobresalir, buscando una especie de masa uniforme para
poder manipularlos mejor. “¡Ay, sí!”, decía la funcionaria mientras se
contoneaba de un lado al otro, pero realmente de educación, muy poco.
Por si fuera poco, también están los libros de texto
gratuitos y sus múltiples errores, encargados a un funcionario como Marx
Arriaga. Así, aquellos materiales eran mediocres, con faltas de ortografía,
sesgos históricos o, mejor dicho, una historia contada a conveniencia, mapas
cuestionables y otros yerros; pero para el funcionario solo eran “áreas de
oportunidad”.
Y el tiempo terminó poniendo las cosas en su lugar. En
febrero de 2026 fue cesado de la Dirección General de Materiales Educativos y
su salida de la SEP terminó con una escena digna de otro capítulo de esta
historia: luego de permanecer varios días aferrado a su oficina, al escritorio
y al hueso, personal de seguridad terminó por acompañarlo a la puerta. Pero el
daño ya estaba hecho.
Ya sabemos que lo que no les conviene a los de la 4T hay
que descalificarlo. Así lo hizo López y ahora Claudia Sheinbaum, pero los
resultados no se pueden esconder. En la prueba PISA 2025, México obtuvo 388
puntos en matemáticas, 408 en lectura y 414 en ciencias, todos por debajo del
promedio de la OCDE. Pero ¡ay, sí!, seguramente también habrá quien culpe a
otros gobiernos o descalifique la prueba. Los números son claros: nuestros
jóvenes necesitan aprender, no discursos ni ideología.
Y en materia educativa, la 4T tampoco puede presumir de
estabilidad. Por la SEP han pasado Esteban Moctezuma, Delfina Gómez, Leticia
Ramírez y ahora Mario Delgado. Cuatro titulares, cuatro visiones y una
constante: los resultados siguen sin llegar. Mientras cambian los secretarios,
los planes y hasta los libros de texto, los alumnos enfrentan rezagos que hoy
quedan expuestos en pruebas como PISA. Mucho discurso de transformación, pero
en las aulas la realidad sigue siendo otra.
Porque al final del día, estimado lector, la educación no
se transforma con discursos, ideología ni ocurrencias en Palacio Nacional; se
mide cuando un joven puede leer, comprender, razonar y resolver un problema.
Ahí están los resultados de PISA y ahí está la realidad de nuestras aulas. Lo
demás puede ser propaganda, pero los números, esos no bailan… Pero mejor ahí la
dejamos.
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