*PALABRA DE ANTÍGONA/ OEM
POR SARA LOVERA
*¿Quién protege a las Consejeras?
Por CEPROVYSA
En los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE) hay
paridad y más. Las consejeras, funcionarias del arbitraje electoral, asociadas
avanzan en prevenir y garantizar que las mujeres en campaña y las funcionarias
no vivan violencia política de género.
Vigilan, cuidan y monitorean el cumplimiento de la
paridad; vigilan la violencia mediática y digital y capacitan a candidatas,
promueven sus liderazgos. Mediadoras y garantes desde el territorio.
Poco sabemos de ellas, que lidian con lo local. Día a
día, a partir del 10 de septiembre, serán vistas y analizadas como garantes de
la credibilidad del proceso. A veces mayoría en la autoridad electoral local,
ellas lidian con la violencia criminal territorial, atienden quejas sobre
pretendidas candidaturas de personajes violadores de la Ley 3de3, de
violentadores y omisos en el pago de alimentos; con dirigentes partidistas,
liderazgos regionales y las presiones de gobiernos que quieren controlar e
intervenir sus decisiones.
Son consejeras sin los reflectores, “en provincia”, pero
también viven violencia de género, invisibilizada pero presente en las 32
entidades del país. Peor si son profesionales y celosamente convencidas de la
democracia paritaria. Como decía el slogan: “son un peligro para México”, el de
los machos.
Cuidando a las otras, sus condiciones violentas
cotidianas no se registran, nadie las cuida. Como escribió Leticia Bravo Ostos,
de Coahuila, trabajan por hacer que el principio constitucional de la paridad
se traduzca, en cada entidad, con reglas, decisiones y mecanismos concretos
para enfrentar las desigualdades con expresiones territoriales distintas.
Brava y rigurosa como su apellido, hoy experimenta una
hostilidad sistemática desde distintos poderes, vía los medios de comunicación
en Coahuila. No puedo dejar de adivinar que el PRI en el gobierno, donde no ha
habido alternancia, mueve los hilos y al no controlar a la OPLE, Leticia Bravo
Ostos parece ser el “chivo expiatorio” desde hace meses.
La maestra Karina Ivonne Vaquera Montoya, consejera del
OPLE en el Edomex, me contó que ese organismo, integrado solo por mujeres,
siempre está en la mira de los poderes, que intentan fragilizar su
independencia y sus acciones. Advirtió intentos para normalizar la violencia
aun dentro del INE y de los OPLE.
Las dificultades son muchas, porque como dice Bravo
Ostos, la igualdad no ocurre de la misma manera en todo el país; son distintas
las condiciones políticas, sociales y culturales; como las brechas y las
resistencias regionales para acceder y ejercer el poder. Sobre todo en una
entidad, por decirlo suavemente, de cultura machista. Donde conseguir la
igualdad sustantiva, propuesta por la Presidenta, los OPLE pueden ser su
fortaleza.
Las experiencias de las consejeras se plasmaron en un
libro: El papel de los Organismos Públicos Locales Electorales en la
construcción de una democracia paritaria, que se presentó recientemente en la
Cámara de Diputados.
Cierto que en Coahuila la violencia criminal está
controlada, y oficialmente es la primera entidad segura del país, pero en 2025
se abrieron 13 mil 667 carpetas de investigación por violencia familiar; tiene
el segundo lugar nacional, más lesiones y agresiones, escalando la violencia
mediática y digital. Está entre las 8 entidades de mayor Violencia Política de
Género y el sexto en vulnerabilidad femenina. Ahí una mujer que no controla el
poder es, como dicen los lugareños, “una vieja loca y atrevida”, sin protección
institucional y expuesta al machismo mediático, todos los días.
Hablo sólo de un ejemplo, de los que bien conoce la
Asociación Mexicana de Consejeras Estatales Electorales (AMCEE), presidida por
Alma Alonso Valdivia, de Sonora. Un principio fundacional de la Asociación es
acompañar a las mujeres en campañas y prevenir la violencia. Las agremiadas de
los 32 OPLE tienen mucho que contar sobre esa violencia invisible, que
tendremos que escudriñar en el proceso electoral en marcha. Veremos.

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