Cuba: paternidades trans, entre nuevos y viejos modelos/SEMLAC/CEPROVYSA

 


Cuba: paternidades trans, entre nuevos y viejos modelos/SEMLAC/CEPROVYSA

La Habana (SEMlac).- Romper con los patrones tradicionales de género sigue siendo un reto para las paternidades trans en Cuba, en sus diversas variantes, confirma un estudio realizado en la nación caribeña.

 

“Los hombres trans reproducen modelos instituidos, pero muestran emergentes con visiones más deconstruidas e inclusivas, con incidencia en la construcción del rol masculino y de padre”, señala el artículo “Una mirada a las paternidades y los cuidados desde la perspectiva de hombres trans de Cuba”, de un colectivo de autores del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).

 

La publicación expone los resultados de un estudio cualitativo realizado en 2023, el cual tomó como escenario al grupo de Whatsapp “Trans masculinos de Cuba”, con 47 miembros y 14 participantes activos en el chat-debate “Convivencia familiar en equidad. Desafíos y percepciones desde las transmasculinidades”, desarrollado durante cinco horas, en dos encuentros.

 

Desde sus imaginarios y experiencias, los hombres trans participantes en los debates cuestionaron los patrones tradicionales instituidos y expusieron diferentes formas de asumir el rol de padre, la crianza y los cuidados, precisa el artículo.

 

Si bien en el transcurso de la investigación se identificaron indicadores que interpelan los mandatos hegemónicos de género, también se constató que persisten criterios sobre la formación de la familia, la participación en la crianza y concepciones que desconocen el papel de los límites y reproducen estereotipos asociados al rol de proveedor, con expropiación de la función paterna y el cuidado del cuerpo.

 

Las paternidades trans suponen una ruptura de los mandatos hegemónicos de género y se viven y conciben de diversas formas, suscriben Arahazay Lami, Lucía de la Caridad García Ajete e Indira Martorell Reyes, autoras del estudio.

 

Sin embargo, las investigadoras reconocen que, desde lo social, hay vacíos y resistencias para comprender la crianza y los cuidados desde los cuerpos, las identidades y expresiones de género no binarios. No se trata de impedimentos jurídico-legales, aseguran, sino de barreras educativas, asistenciales y sociales para vencer el desafío que suponen las transparentalidades.

 

Con la aprobación del Código de las Familias en 2022, quedó resuelto el reconocimiento jurídico-legal de uniones erótico afectivas no heterosexuales, ya sea mediante el matrimonio o en uniones de hecho, así como de los distintos tipos de familias y de filiación, con los mismos derechos que los modelos tradicionales.

 

En la foto, una persona de la comunidad LGBTIQ+ celebra la aprobación del nuevo Código de las Familias que, en 2022, reconoció las uniones erótico afectivas no heterosexuales y los distintos tipos de familias y de filiación, con los mismos derechos que los modelos tradicionales.

 

En la foto, una persona de la comunidad LGBTIQ+ celebra la aprobación del nuevo Código de las Familias que, en 2022, reconoció las uniones erótico afectivas no heterosexuales y los distintos tipos de familias y de filiación, con los mismos derechos que los modelos tradicionales. Foto: SEMlac Cuba

No obstante, las maternidades y paternidades trans son mucho más invisibilizadas y el estigma y la  discriminación son las principales barreras para la formación de una familia por las personas trans, reconocen las autoras.

 

“Los hombres trans en nuestro estudio refirieron diversas formas de paternar, ya sea mediante la gestación, la adopción, el acompañamiento de la gestación de la pareja o la paternidad afín, todas reconocidas en el Código de las Familias de Cuba. Sin embargo, no existen otros estudios o datos oficiales que den cuenta de cómo se ejerce la paternidad por los hombres trans ni cuántos la ejercen”, apuntan las autoras.

 

 Miradas diversas

Algunos integrantes del grupo de estudio refirieron que les gustaría tener descendencia, pero “no del propio vientre”, sino del de sus parejas. Otros simpatizaron con la idea de “gestar, a pesar de ser trans masculinos”.

 

El abanico de criterios fue amplio y diverso. Mientras hubo quien dijo: “Nunca he sentido ese deseo de construir una familia con hijxs. Creo que la paternidad no es para mí”, otra respuesta ofrecía una versión diferente: “Junto con mi transición, ser padre es mi mayor deseo. Desde que tengo uso de razón ando investigando al respecto. Me fascinan lxs niñxs, hasta los nombres tengo ya, serán cuatro”.

 

Otra de las ideas que sobresale en este grupo de personas transmasculinas es la de no conjugar, necesariamente, paternidad con gestación, y poner en valor el peso de los afectos y cuidados. “Parir o no, no es un factor”, sostenía una de esas voces. “Personas que han adoptado son mejores padres y madres que personas que han parido o engendrado”, argumentaba.

 

Pese a los avances jurídicos, el estudio reconoce el peso que aún tienen los estigmas sociales, la discriminación y el temor al acoso en los entornos de las personas trans y sus familias.

 

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