LAURA QUIÑONES ONU: Mujeres pierden terreno y poder frente a retrocesos en políticas de igualdad SEMLAC
Por CEPROVYSA
Nueva York. (SEMlac / ONU Noticias).- Las instituciones
creadas para avanzar la igualdad de género están perdiendo peso dentro de los
gobiernos y sufriendo recortes presupuestarios, mientras las mujeres siguen
lejos de los espacios donde se concentra el poder político y económico, con
seis de cada siete países liderados por hombres.
Al ritmo actual, Naciones Unidas calcula que harán falta
171 años para alcanzar la igualdad de género.
Durante décadas, los países han creado ministerios,
oficinas y otras instituciones para impulsar los derechos de las mujeres y
convertir los compromisos de igualdad en leyes, presupuestos y políticas
públicas. Pero muchas de esas estructuras están ahora perdiendo fuerza.
Una de cada tres ha visto reducido su poder institucional
en apenas dos años, según un nuevo informe de Naciones Unidas.
En algunos casos, eso significa menos personal; en otros,
menor influencia en las decisiones del Gobierno, la desaparición de unidades
especializadas, una rebaja de su categoría institucional o el traslado de sus
funciones a otros organismos. Cerca de una cuarta parte también ha sufrido
recortes presupuestarios y un nueve por ciento ha perdido el control de su
propio presupuesto.
“Esto me hizo detenerme en seco”, dijo el 17 septiembre
Sarah Hendricks, directora de Políticas, Programas y División
Intergubernamental de ONU Mujeres, al presentar los datos en la sede de la ONU
en Nueva York.
Para Hendricks, el deterioro no puede separarse de un
retroceso político más amplio en materia de igualdad. “Estamos viendo cómo se
desmantelan las instituciones, la financiación y los movimientos que fueron
creados para promover los derechos de las mujeres”, señaló.
Menos dinero, menos capacidad para actuar
La pérdida de influencia viene acompañada de menos
recursos. La ayuda bilateral destinada a programas que incluyen objetivos de
igualdad de género cayó un 13 por ciento entre 2023 y 2024. Los fondos
dirigidos específicamente a organizaciones de derechos de las mujeres
disminuyeron todavía más: un 28 por ciento.
Los recortes se sienten también dentro de Naciones
Unidas. El 42 por ciento de sus entidades informa de un debilitamiento, real o
previsto, de sus esfuerzos por la igualdad de género debido a la crisis de
financiación.
Una encuesta entre 855 organizaciones dirigidas por
mujeres o dedicadas a sus derechos en 52 países y contextos afectados por
crisis reveló que el 88 por ciento ya no podía responder a todas las
necesidades. Cerca de un millón de mujeres y niñas dejaron de recibir servicios
que antes tenían disponibles. Casi la mitad de las organizaciones contaba con
fondos para seis meses o menos y dos de cada cinco consideraban posible tener
que suspender sus actividades o cerrar.
El informe pone el foco no solo en cuántas mujeres llegan
a las instituciones, sino en cuánto poder ejercen una vez dentro.
Seis de cada siete países están actualmente dirigidos por
hombres y las mujeres ocupan alrededor del 22 por ciento de los puestos
ministeriales en el mundo, una proporción que incluso ha disminuido durante los
últimos dos años.
Y cuando consiguen entrar en los gobiernos, no
necesariamente acceden a los puestos donde se concentran las decisiones
económicas y de seguridad: casi nueve de cada diez ministros de defensa son
hombres, al igual que más de ocho de cada diez responsables de finanzas.
“El mundo se ha vuelto mucho mejor dando asientos a las
mujeres, pero sigue fallando a la hora de garantizar que tengan poder”, resumió
Hendricks.
La desigualdad se extiende al sector privado. Las mujeres
ocupan apenas el 5,8 por ciento de los puestos de dirección ejecutiva de las
empresas que cotizan en bolsa y una cuarta parte de los asientos en sus juntas
directivas.
Se necesita acción colectiva para alcanzar la igualdad de
género.
Se necesita acción colectiva para alcanzar la igualdad de
género. Foto: Unicef/Prashanth Vi
El precio de intentar llegar
Para muchas mujeres, las barreras aparecen antes incluso
de alcanzar esos espacios porque presentarse a unas elecciones puede costar, en
algunos países, más de cien veces el ingreso medio por habitante. Y quienes
consiguen superar esa barrera económica se enfrentan con frecuencia a otra: la
violencia.
Datos de 13 países muestran que ocho de cada diez
candidatas al parlamento y seis de cada diez aspirantes a gobiernos locales
sufren violencia psicológica, sexual, económica o física durante las campañas.
Hendricks insistió en que esas agresiones no son un
problema separado de la falta de representación. “Las mujeres están pagando un
precio por buscar el poder”, afirmó ante periodistas.
El informe apunta también a una herramienta que ha
mostrado resultados: las cuotas electorales. En los países con sistemas
ambiciosos y bien diseñados, las mujeres ocupan 16 puntos porcentuales más de
escaños parlamentarios y 17 puntos más de puestos en gobiernos locales que en
aquellos sin esas medidas.
América Latina y el Caribe: más mujeres participan,
muchas menos mandan
La región muestra con claridad la distancia entre
participar y dirigir.
Las mujeres ocupan aproximadamente el 32,6 por ciento de
los puestos en órganos deliberativos locales, pero solo el 16,6 por ciento de
las alcaldías. Su representación, por tanto, se reduce prácticamente a la mitad
cuando se pasa de integrar una institución local a encabezarla.
El informe cita, sin embargo, evidencia de Chile que
muestra que el liderazgo femenino puede cambiar prioridades concretas: la
elección de alcaldesas se ha relacionado con un aumento de las denuncias de
violencia contra las mujeres, al prestar mayor atención política al problema y
destinar más recursos a organizaciones comunitarias.
También destaca la fortaleza creciente de los movimientos
feministas de la región. Durante la última década han registrado una expansión
comparable, por su magnitud, a la del Decenio de las Naciones Unidas para la
Mujer de 1976 a 1985, pese a un contexto de creciente oposición a las políticas
de género.
Pero la violencia sigue condicionando quién puede
participar. Entre los países estudiados, el 77 por ciento de las candidatas al
parlamento en Colombia reportó haber sufrido violencia durante la campaña,
mientras que en Argentina la cifra llegó al 82 por ciento entre candidatas a
cargos locales.
Una “crisis de gobernanza”
Para ONU Mujeres, la cuestión va más allá de aumentar el
número de mujeres en determinadas instituciones.
“No es solamente una crisis de representación”, dijo
Hendricks. “Es una crisis de gobernanza”.
Durante la rueda de prensa, una pregunta puso a prueba
precisamente la relación entre liderazgo femenino y mejores resultados
sociales: un periodista señaló que países con una elevada presencia de mujeres
en el parlamento no necesariamente tienen mejores indicadores de salud
infantil.
Hendricks aclaró que los datos muestran una relación
estadística, no que la presencia de mujeres por sí sola determine esos
resultados. Otros factores, incluida la disponibilidad de recursos públicos y
la caída de la ayuda al desarrollo, también condicionan lo que los gobiernos
pueden hacer.
Shantanu Mukherjee, director interino de la División de
Estadística de Naciones Unidas, lo resumió de otra manera: colocar a más
mujeres en puestos de decisión puede cambiar las prioridades y la forma en que
se distribuyen los recursos, pero si los recursos disponibles son escasos, su
margen de acción también lo será.
El panorama general sigue siendo muy lejano a la
igualdad: al ritmo actual, Naciones Unidas calcula que harán falta 171 años
para alcanzarla.
Los determinantes de esta situación son:
Debilitamiento institucional: El poder de uno de cada
tres mecanismos gubernamentales para la igualdad de género se redujo en los
últimos dos años, mientras que uno de cada cuatro sufrió recortes
presupuestarios.
Liderazgo político: La proporción de mujeres que presiden
parlamentos a nivel mundial cayó del 23,7 por ciento al 19,9 por ciento, y los
cargos ministeriales globales bajaron al 22,4 por ciento.
Impacto financiero: El financiamiento internacional para
la igualdad de género alcanzó su nivel más bajo desde 2021, lo que afecta de
forma directa a las organizaciones sociales de mujeres.
Desigualdad persistente: El organismo señala que millones
de mujeres continúan expuestas a la violencia de pareja, la pobreza extrema y
la inseguridad alimentaria de manera desproporcionada.
Al ritmo actual de retroceso, se calcula que la paridad
total tardaría más de un siglo en alcanzarse.
El informe Progress on the Sustainable Development Goals:
The Gender Snapshot 2026 fue elaborado por ONU Mujeres y el Departamento de
Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (DESA).

0 Comentarios