Los Panchos y Mocedades conquistan el Teatro Cervantes en
una noche de nostalgia, romanticismo e historia viva de la música
Por María Esther Beltrán Martínez Fotos: Javier Díaz/ Teatro Cervantes
MÁLAGA, ESPAÑA. — El histórico Teatro Cervantes de Málaga
acogió una cita inolvidable con la memoria musical en español. Con un aforo
prácticamente completo y una marcada presencia de personas de la tercera edad,
el coliseo malagueño se llenó de emoción, aplausos y lágrimas de nostalgia en
una velada donde dos referentes de la canción hispana volvieron a unir sus
talentos sobre el escenario.
La escenografía preparó desde el primer minuto un
ambiente íntimo y profundamente evocador. Bañado por una tenue iluminación en
tonos azules románticos, el escenario lucía al fondo la proyección de un sereno
paisaje marino nocturno: una luna resplandeciente reflejada sobre el agua
mientras el movimiento constante de las olas acompañaba de forma poética el
ritmo de las melodías.
La primera parte de la noche estuvo dedicada íntegramente
a Los Panchos, encabezados por Rafael Basurto Lara, última voz histórica del
trío original. Tras entonar la primera canción del espectáculo, el vocalista
expresó su enorme orgullo y felicidad por encontrarse en tierras malagueñas. En
un gesto cargado de complicidad y afecto, arrancó a cantar a capela las
estrofas de la icónica ‘Malagueña salerosa’, dedicándose a todas las mujeres de
Málaga y recordando con orgullo que esta obra inmortal, compuesta por un
mexicano y cantada en el mundo entero, hace que el nombre de Málaga esté
presente en todas partes.
A partir de ese instante, la conexión con la audiencia
fue absoluta. Con las tablas y la soltura que brindan décadas de trayectoria,
el intérprete logró que a partir del tercer tema el recinto entero entonara a
una sola voz los grandes clásicos del bolero.
Entre melodía y melodía, Basurto derrochó su habitual
sentido del humor compartiendo bromas y anécdotas. Uno de los momentos más
entrañables llegó cuando hizo una pausa para reflexionar sobre los tiempos
actuales, asegurando que «el amor es lo único que puede salvar al mundo tal y
como está». Con enorme cercanía, invitó al público a tomarse de la mano,
dedicarse una caricia o darse un beso, agregando entre risas un guiño a quienes
acudieron solos: «Y los que vienen solos, ¡aprovechen con el vecino, que a lo
mejor también viene solo!».
Sin embargo, el instante que dejó perplejo al auditorio
fue cuando compartió que cuenta con 96 años de edad. A pesar de confesar que se
sentía cansado por las largas horas de vuelo tras su viaje, demostró una
vitalidad admirable y pidió a los promotores que sigan apostando por este tipo
de conciertos, asegurando que subirse al escenario es lo que realmente le da
vida.
Los grandes boleros: un coro unánime y recuerdos
memorables
Cada uno de los célebres temas interpretados por Los
Panchos fue coreado de principio a fin por el público del Cervantes, que
acompañó prácticamente la totalidad de las letras de joyas inmortales como:
Rayito de luna, Lo dudo. Caminemos, Enamorado, El
andariego, Peregrina y Si tú me dices ven entre otras.
El concierto alcanzó picos de alta emotividad cuando
Basurto recordó a los grandes compositores de su historia, destacando con
profundo afecto a su amigo y compañero Armando Manzanero. Asimismo, evocó los
años de su juventud en la década de los setenta, cuando abarrotaron la
histórica Plaza de Toros de Madrid, manifestando lo maravilloso que resultaba
volver a sentir en Málaga esa misma magia al escuchar a todo el teatro cantar
al unísono las estrofas de «Si tú me dices ven».
En el escenario, Rafael Basurto estuvo brillantemente
acompañado por Mario Macotela (segunda voz y guitarra) y Julio Anaya (tercera
voz y requinto), junto a sus músicos de apoyo en las percusiones y el bajo.
El broche de Mocedades
La velada se completó con la participación de Mocedades,
formación liderada por su miembro fundadora Izaskun Uranga junto a Idoia
Uranga, Rosa María Rodríguez, José Miguel González, José María Santamaría y
Antonio Menguiano. Acompañados por su banda de músicos, aportaron sus
reconocibles armonías vocales para repasar los temas fundamentales de su
carrera en el marco de la celebración de su 60 aniversario, cerrando una
jornada inolvidable para los amantes de la música en Málaga.
Por María Esther Beltrán Martínez Fotos: Javier Díaz/ Teatro Cervantes
MÁLAGA, ESPAÑA. — El histórico Teatro Cervantes de Málaga
acogió una cita inolvidable con la memoria musical en español. Con un aforo
prácticamente completo y una marcada presencia de personas de la tercera edad,
el coliseo malagueño se llenó de emoción, aplausos y lágrimas de nostalgia en
una velada donde dos referentes de la canción hispana volvieron a unir sus
talentos sobre el escenario.
La escenografía preparó desde el primer minuto un
ambiente íntimo y profundamente evocador. Bañado por una tenue iluminación en
tonos azules románticos, el escenario lucía al fondo la proyección de un sereno
paisaje marino nocturno: una luna resplandeciente reflejada sobre el agua
mientras el movimiento constante de las olas acompañaba de forma poética el
ritmo de las melodías.
La primera parte de la noche estuvo dedicada íntegramente
a Los Panchos, encabezados por Rafael Basurto Lara, última voz histórica del
trío original. Tras entonar la primera canción del espectáculo, el vocalista
expresó su enorme orgullo y felicidad por encontrarse en tierras malagueñas. En
un gesto cargado de complicidad y afecto, arrancó a cantar a capela las
estrofas de la icónica ‘Malagueña salerosa’, dedicándose a todas las mujeres de
Málaga y recordando con orgullo que esta obra inmortal, compuesta por un
mexicano y cantada en el mundo entero, hace que el nombre de Málaga esté
presente en todas partes.
A partir de ese instante, la conexión con la audiencia
fue absoluta. Con las tablas y la soltura que brindan décadas de trayectoria,
el intérprete logró que a partir del tercer tema el recinto entero entonara a
una sola voz los grandes clásicos del bolero.
Entre melodía y melodía, Basurto derrochó su habitual
sentido del humor compartiendo bromas y anécdotas. Uno de los momentos más
entrañables llegó cuando hizo una pausa para reflexionar sobre los tiempos
actuales, asegurando que «el amor es lo único que puede salvar al mundo tal y
como está». Con enorme cercanía, invitó al público a tomarse de la mano,
dedicarse una caricia o darse un beso, agregando entre risas un guiño a quienes
acudieron solos: «Y los que vienen solos, ¡aprovechen con el vecino, que a lo
mejor también viene solo!».
Sin embargo, el instante que dejó perplejo al auditorio
fue cuando compartió que cuenta con 96 años de edad. A pesar de confesar que se
sentía cansado por las largas horas de vuelo tras su viaje, demostró una
vitalidad admirable y pidió a los promotores que sigan apostando por este tipo
de conciertos, asegurando que subirse al escenario es lo que realmente le da
vida.
Los grandes boleros: un coro unánime y recuerdos
memorables
Cada uno de los célebres temas interpretados por Los
Panchos fue coreado de principio a fin por el público del Cervantes, que
acompañó prácticamente la totalidad de las letras de joyas inmortales como:
Rayito de luna, Lo dudo. Caminemos, Enamorado, El
andariego, Peregrina y Si tú me dices ven entre otras.
El concierto alcanzó picos de alta emotividad cuando
Basurto recordó a los grandes compositores de su historia, destacando con
profundo afecto a su amigo y compañero Armando Manzanero. Asimismo, evocó los
años de su juventud en la década de los setenta, cuando abarrotaron la
histórica Plaza de Toros de Madrid, manifestando lo maravilloso que resultaba
volver a sentir en Málaga esa misma magia al escuchar a todo el teatro cantar
al unísono las estrofas de «Si tú me dices ven».
En el escenario, Rafael Basurto estuvo brillantemente
acompañado por Mario Macotela (segunda voz y guitarra) y Julio Anaya (tercera
voz y requinto), junto a sus músicos de apoyo en las percusiones y el bajo.
El broche de Mocedades
La velada se completó con la participación de Mocedades,
formación liderada por su miembro fundadora Izaskun Uranga junto a Idoia
Uranga, Rosa María Rodríguez, José Miguel González, José María Santamaría y
Antonio Menguiano. Acompañados por su banda de músicos, aportaron sus
reconocibles armonías vocales para repasar los temas fundamentales de su
carrera en el marco de la celebración de su 60 aniversario, cerrando una
jornada inolvidable para los amantes de la música en Málaga.



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